El turrón, alimento de Navidad

turronEl turrón es uno de los alimentos más típicos de la repostería tradicional navideña. Si bien puede consumirse durante todo el año, en el mes de diciembre su consumo experimenta un crecimiento significativo.

A pesar de que hay varias hipótesis sobre el origen del turrón, la mayoría aseguran que lo introdujo el pueblo árabe. Algunos indicios apuntan a que durante las celebraciones conmemorativas de la toma de Granada (1492) se obsequió con turrón a los músicos, aunque los expertos aseguran que fueron los griegos quienes lo descubrieron. Independientemente de su origen, lo incuestionable es que el turrón es el dulce navideño por excelencia.

Se trata de una masa obtenida por cocción de miel y azúcar, con o sin clara de huevo y albúmina (proteína), a la que se incorporan posteriormente, con un amasado, almendras tostadas y peladas. En algunos casos, la miel puede sustituirse total o parcialmente por otros azúcares en sus distintas clases y derivados. Las materias primas utilizadas en el turrón son muy diversas.

En el mercado existen muchas variedades de turrón, que se clasifica, dentro de su extensa variedad, en blando y duro, según las características de su elaboración. Hay otro tipo de turrones en los que se expresan los porcentajes mínimos de almendras y otras materias básicas. Además, también pueden encontrarse los turrones diversos y los turrones de féculas. Los primeros llevan denominación según los ingredientes que entran en su composición (yema, crema, nieve, praliné, chocolate, o licores, entre otros). Por otro lado, los turrones con féculas son los que llevan incorporadas féculas o harinas alimenticias hasta un contenido máximo del 15% de almidón.

La reglamentación técnico-sanitaria aplicable a la elaboración y venta de turrones data de 1982, si bien se ha ido adaptando a los nuevos criterios de calidad microbiológica. Los turrones deben cumplir con unas condiciones mínimas de elaboración, como utilizar las materias básicas e ingredientes autorizados para cada tipo de producto; deben poseer además un color, olor y sabor característicos y estar exentos de impurezas. La venta al consumidor está sometida a determinadas condiciones de envasado, condiciones que admiten dispensarlos envueltos en papel de aluminio, celofán o cualquier otro material autorizado para este fin. También podrán presentarse en estuches de cartón u otro material autorizado, siempre que se respeten determinadas medidas de volumen y de superficie acordes con su peso y número de tabletas, excepto algunos turrones que se elaboran con productos de baja densidad.

En cuanto al etiquetado, la norma fija un tamaño de letra lo suficientemente legible con los datos sobre la marca registrada, nombre o razón social y domicilio, la clase de elaboración o denominación genérica, la relación de ingredientes (enumerados de mayor a menor), el número de Registro Sanitario de la industria, la categoría comercial y el peso neto.

En cuanto a su composición nutritiva, todos los dulces navideños tienen una composición muy similar: ricos en grasas y azúcares y consecuentemente, de elevado valor calórico. Por tratarse de un alimento muy concentrado en grasas, hidratos de carbono y calorías, su consumo debe ser limitado en caso de obesidad, personas que requieren de una dieta de control de grasas y, dado su aporte de hidratos de carbono, las personas que sufren de diabetes, deberán tenerlo en cuenta para no sobrepasar la cantidad recomendada de estos nutrientes por toma según sea su dieta.

Quienes sufren intolerancias alimentarias tendrán que leer detenidamente la lista de ingredientes de cada turrón para asegurarse de que los pueden consumir sin riesgo para su salud. Lo cierto es que no hay porqué renunciar a ellos, pero tampoco conviene abusar.