Evitar el síndrome postvacacional

Para evitar que nos ocurra podemos tomar una serie de sencillas medidas que nos ayuden a incorporarnos de nuevo a la rutina diaria de manera que ésta no resulte traumática. Así, a medida que nos acercamos al final de las vacaciones, debemos intentar regular los horarios a los que seguimos habitualmente para que el cambio no resulte brusco; así los primeros días de incorporarnos al trabajo podemos dormir algo más o podemos dejar un par de días como periodo de adaptación. También podemos mantener determinadas aficiones, eso sí que no estén muy relacionadas con el verano y las vacaciones, sino que puedan realizarse durante todo el año.

Otra medida que podemos tomar, es dividir el periodo vacacional en varias partes, ya que esto evitará que nos sintamos saturados de las vacaciones y nos ayudará en la vuelta al saber que aún nos quedan días de descanso.

Pero como la vuelta al trabajo es inexorable podemos reducir el impacto psicológico de nuestra vuelta eligiendo para incorporarnos un día de la semana distinto del lunes. Una vez incorporados ya a nuestro puesto de trabajo podemos seguir alguna recomendación para enfrentarnos al trabajo acumulado, por ejemplo, intentar organizar y planificar los primeros días, ordenando la mesa y evitando montones caóticos u organizando la agenda, estableciendo un plan para afrontar las tareas pendientes por orden de prioridad.

Si aún seguimos presentando síntomas de síndrome postvacacional no debemos dudar en acudir al especialista.