La irradiación de alimentos

IrradiaciónLa irradiación es un método de conservación de alimentos que, al contrario de lo que se piensa, no provoca ningún efecto nocivo para la salud, eso sí, siempre que se aplique en las condiciones adecuadas.

Se trata pues, de una tecnología basada en la aplicación de radiaciones ionizantes capaces de eliminar microorganismos, algunos de ellos patógenos, de un gran grupo de productos y componentes alimenticios. La técnica consiste en pasar los alimentos por una cámara de cemento blindado donde se la expone a los rayos gamma del cobalto-60 o del cesio-137.

Estas radiaciones modifican los procesos naturales de las células, se inhibe el desarrollo de bacterias y se retrasa la aparición de brotes en patatas, ajos y cebollas, la maduración de las frutas y la descomposición de la carne. Con la irradiación masiva de los alimentos, bacterias como la salmonella o la listeria, causantes de muchas intoxicaciones, podrían quedar erradicados.

Las investigaciones realizadas sobre este tema han descrito cambios de color en carnes, pescados, frutas y queso, modificaciones de textura en la carne por rotura de fibras, alteraciones del sabor por rotura de proteínas y por el enrarecimiento de grasas. Se sabe que se producen pérdidas de vitaminas hidrosolubles, aunque similares a las producidas por la aplicación de calor, y de vitaminas liposolubles, por enrarecimiento de grasas en productos como la mantequilla.

Este proceso ha creado una gran polémica y como en todo, hay personas que lo defienden y otras que lo refutan.

Sus defensores opinan que no supone ningún riesgo para la salud, evita intoxicaciones y limita el uso de conservantes químicos. Además, consideran que la irradiación de alimentos presenta hoy dos ventajas: la reducción de pérdidas de alimentos tras la recolección y la mejora de su calidad sanitaria. Respaldan esta técnica tanto la Organización Mundial de la Salud, como el Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación, debido a que ésta es una forma fácil y efectiva de conservar alimentos, sobre todo en el Tercer Mundo.

Por otra parte, los detractores de esta técnica, en especial agrupaciones antinucleares y ecologistas, afirman que la irradiación destruye el valor nutritivo de los alimentos y que produce sustancias muy contaminantes y difíciles de detectar. También avisan de que si la dosis de irradiación se supera, pueden producirse alteraciones genéticas en los propios alimentos. Sugieren también que este procedimiento artificial y tecnológico puede llevar a situaciones imprevisibles en el terreno de la salud pública, debido sobre todo a que las radiaciones provoquen en los alimentos cambios bioquímicos que deben valorarse en su justa medida, al afectar negativamente al aspecto y a las propiedades nutritivas de los alimentos.

No obstante seguro que ni es tan bueno como afirman unos, ni tan malo como afirman los otros. Para que sean los consumidores quienes decidan si comprar estos alimentos o no, resulta imprescindible conocer que es obligatorio incluir en el envase de cada lote de productos un símbolo internacional con la leyenda “irradiado” o “tratado con radiaciones ionizantes”. Además también los productos destinados a colectividades deben contener la etiqueta identificativa correspondiente. La utilización de productos irradiados como ingredientes de un producto alimenticio elaborado y envasado requieren que en la lista de ingredientes se incluya la mención de referencia junto a la denominación del ingrediente.

La única lista de alimentos o ingredientes autorizados para el tratamiento con radiación ionizante en la comunidad Europea fue aprobada por la directiva 1999/3/CE: “hierbas aromáticas secas, especias y condimentos vegetales”.

No obstante, aunque creamos que es un tema novedoso, no es así, y en España, ya se habla de él en la década de los 60. El 6 de octubre de 1966 se dictó el Decreto (2725/1966) por el que se regulaba la conservación por irradiación de alimentos destinados al consumo humano. En este año también se creaba la Comisión Asesora de Conservación de Alimentos por Irradiación. Ya en 1983 se incorpora como procedimiento de conservación permitido, si bien es cierto que el método debía garantizar la no alteración de las propiedades esenciales de los alimentos.

No obstante, la última palabra la tienen los consumidores que, una vez informados, pueden decidir utilizar o no los productos que contienen este símbolo.